VINOS TINTOS

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Caracterizados por sus tonalidades rojas y púrpuras, algunos más claros y otros más oscuros, los vinos tintos se producen cuando el jugo incoloro de la uva se une con la cáscara (Piel) de las uvas rojas o negras, durante el período de la fermentación. El jugo absorbe todo el color en esta etapa, brindando al vino un elemento indispensable para su sabor: El tanino. De grandes variedades, colores y sabores, los vinos tintos son un exquisito y vasto universo comparado con el mundo de los vinos blancos, en parte porque hay mayor diferencia entre las cepas de las uvas rojas. Los productores o “artistas” del vino pueden innovar más y crear mayores variedades.

Por su cuerpo y su carácter, generalmente los vinos tintos acompañan los platos fuertes en una comida o pueden tomarse solos como bebida. Salvo el Beaulolais Nouveau, no debe enfriarse pues el tanino tiende a hacer el vino amargo a bajas temperaturas. Tampoco debe tomarse tibio. La temperatura apropiada para el vino tinto joven oscila entre los 16 y 20 grados centígrados, para el vino tinto maduro entre los 18 y los 22 grados, y para los vinos rosados entre los 9 y 12 grados centígrados.

La clasificación más común de vinos tintos es la siguiente: Los vinos ligeros de cuerpo, con aroma y sabor a frutas y bajos en tanino como el francés Beaujolais y los vinos australianos; los tintos de medio cuerpo y con tanino en cantidades moderadas como algunos de Burdeos en Francia y unos cuantos Merlots; y los vinos de cuerpo pleno con alto contenido de tanino, como los mejores vinos de Burdeos y los Cabernets Sauvignon de nuevo mundo.
Las cepas más importantes son la Cabernet Sauvignon, noble, adaptable a diversos climas, con la que se producen vino con alto grado de tanino, de aromas y sabores a arandino, casis y vegetales, de cuerpo medio o pleno; los más finos pueden añejarse 15 años o más, se producen en Francia, Italia, Australia, Suráfrica, California y Chile; la Pinot Noir, que da como fruto un Borgoña tinto, elaborado en pequeños viñedos franceses que se caracteriza por ser más claro que los vinos producidos con otras cepas, de acidez media y alta, bajo en tanino, con alto contenido de alcohol, y aromas y sabores a frutas, tierra y madera; la variedad Merlot, que da al vino un color profundo, cuerpo pleno, alto en alcohol y bajo en tanino, con aroma y sabor a ciruela y algunas veces con tendencias achocolatadas, se cultiva en gran cantidad en la región francesa de Burdeos, y de manera importante en Estados Unidos-en los estados de California y Washington-, en Chile y Argentina; la Malbec, considerada importante cepa en las zonas de Fronzac, Pomerol y Cotes de Bourg en Burdeos, Francia, produce vinos delicados y de un buen color; la Cabernet Franc, característica de las zonas de St. Emilion y Medoc, también en Burdeos, produce vinos perfumados con menos color y tinte; la Syrah, cultivada por tradición en el valle del Rodano en Francia, y extendida a Australia, California y Suráfrica, produce vinos de carácter, cuerpo pleno, altos en taninos, y aromas y sabores a carne ahumada y pimientos asados; la Zinfandel, una de las cepas mas antiguas de California, produce un vino de color profundo, con un contenido medio de tanino, alto en alcohol y aromas y sabores a mora o frambuesa; la Sangiovese, uva italiana que da vida a vinos de gran acidez, de cuerpo ligero o medio de acuerdo con el lugar en que sea cultivado, cantidades medias de tanino, y con aromas y sabores frutales. Las cepas españolas, encabezadas por la Tempranillo, la Parellada, la Cariñena y la Garnacha, con típicas del Penedés, región de Cataluña, cuyos vinos son de ricos aromas varietales con exuberantes matices de especias y taninos de suave textura.