VINOS BLANCOS

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Por contraposición, un vino blanco es aquel que no es ni rojo ni rosado. Puede elaborarse con uvas blancas o con uvas rojas pero sin añadirle la cáscara (Piel), factor que lo libera de la pigmentación rojiza. Para algunos expertos los vinos blancos van con todo. Sus características los hacen tan versátiles como deliciosos. Usualmente se toman fríos, entre 9 y 12 grados centígrados. Pueden enfriarse colocando la botella en una hielera para conservar la temperatura deseada o en la nevera dos horas antes de servirse.

Los vinos blancos se clasifican en secos, distinguidos por su carácter, como los italianos y algunos franceses; secos de cuerpo pleno y con carácter roblizo, como los californianos y los franceses más costosos; y los semisecos, como algunos alemanes. Las variedades de uva más nobles para el vino de mesa blanco son la Chardonnay, la Sauvignon Blanc y la Riesling. La Chardonnay es la uva blanca mas apreciada y querida, produce los mejores vinos blancos secos del mundo, los Borgoñas Blancos.

También es una de las principales uvas de la champaña. Se cultiva prácticamente en todos los países productores de vino y su carácter universal se debe a que es adaptable a una amplia gama de climas. El mosto y el vino de la Chardonnay son altamente compatibles con los barriles de roble, por eso, la mayor parte del vino Chardonnay, durante o después de la fermentación, se vierte en estos barriles. El roble deja un atractivo aroma a tostado, ahumado, nuez, especias o vainilla en el Chardonnay.

Aunque, el vino Chardonnay posee aromas y sabores frutales; también puede tener sabores terrosos. El vino producido con esta variedad de uva tiene una acidez entre media y alta, y puede ser de cuerpo alto o medio de acuerdo con el lugar donde se plantaron las uvas y la forma como se elaboró el vino. La variedad de uvas Sauvignon Blanc produce un vino con carácter, de alta acidez, de fuertes aromas y sabores a hierbas y minerales, y en climas cálidos adquiere un toque frutal. Los vinos elaborados con esta cepa tienen cuerpos ligeros y medio, generalmente son secos. Las regiones francesas que por tradición han cultivado esta variedad son Burdeos y el valle del Loira.

Algunas veces se mezcla la uva Sauvignon Blanc con la cepa Semillón, dando como resultado magníficos vinos blancos. En el valle del Loira se distinguen dos vinos, el Sancerre y el Pouilly-Fumé. Otras regiones que producen magníficos vinos a partir de la Sauvignon Blanc son Nueva Zelanda, California y el nordeste de Italia.

Una cepa de alta nobleza es la Riesling, de Alemania. El vino producido con esta es considerado por algunos expertos como la antítesis de la Chardonnay, porque no se enriquece con el roble y es de cuerpo ligero siendo muchas veces deliciosamente refrescante al paladar. En contraposición a la Chardonnay que se adapta a diversidad de climas, la Riesling no produce espléndidos resultados sino en Alemania, la región francesa de Alsacia, el distrito de Finger Lakes en Nueva York, y en Washington. Los vinos Riesling son dulces, con excepciones como los Riesling secos de Alsacia y algunos producidos en Estados Unidos. Se caracterizan por una acidez alta, niveles de alcohol bajos y medios, y aromas y sabores que pasan de los frutales y florales a los minerales. Por su dulzura, los Riesling de Alemania se aconsejan para acompañar los postres.

Otras uvas blancas importantes son la Pinot Gris; la Chenin Blanc, originaria del valle del Loira y con la que se elabora buen vino seco californiano; la Muscat, de agradables aromas florales; la Pinot Blanc, de lata acidez y bajos niveles de azúcar que da vida a vinos secos, firmes y de cuerpo medio.