ARME SU CAVA

el . Publicado en Vinos

Entre los amantes devino son cada vez más numerosos los que tienen, o desean tener,  su propia cava. Yo tengo la mía desde hace más de 15 años y ha sido para mí no solo una fuente de placer, sino también de economía, y una forma de tener un vino listo para cada ocasión y de tomar mejores vinos.

Todos sabemos que los vinos tintos y algunos blancos mejoran mucho con un período más o menos prologando de guarda, y es muy grato poder tomarlos en su mejor momento. En cuanto a la economía, ésta es muy real, pues los grandes vinos de buenas cosechas tienden a subir de precio en el mercado y solamente quienes hemos tenido la suerte de haberlos comprado recién salidos, los podemos disfrutar a un costo razonable. Van pues unos cuantos consejos para montar una cava en Bogotá, que es la ciudad que conozco en relación con esta materia.

Una cava es un cuarto o espacio en el apartamento o la casa acondicionada para guardar vinos. Las condiciones esenciales de una buena cava son: una adecuada temperatura y humedad, oscuridad, quietud y alguna estantería donde colocar las botellas acostadas.

La temperatura no debe sobrepasar los 20°C y debe ser lo más pareja posible (en mi cava hay una temperatura con variación de no más de un grado, entre 16.5 y 17.5 grados, con excelentes resultados). Por esta razón, Bogotá posee un clima ideal para guardar vinos, sin tener que recurrir a refrigeración artificial, como puede ser necesario en otras ciudades de Colombia.

El otro factor importante es la humedad, que debe ser entre 70° y 85°, siendo más graves la poca que la mucha humedad, pues aunque su exceso puede deteriorar la etiqueta y, en casos extremos, producir hongos, su insuficiencia hace que se seque y encoja el corcho y el vino tienda a oxidarse, lo que puede deteriorarlo completamente.

La luz también afecta al vino adversamente por ellos debe buscarse la oscuridad; en cambio la vibración debe evitarse. La colocación de las botellas –siempre acostadas, para que el vino mantenga el corcho húmedo y éste no se encoja- puede ser en estanterías individuales  en grupos de 9,12 y 18 botellas, o dentro de las cajas originales de madera, o incluso de cartón, siempre que éste sea suficientemente rígido. Debe también evitarse la vecindad de olores fuertes, que con el tiempo pueden afectar el vino. Sobra decir lo importante que es tener un libro de cava o algún tipo de anotación sobre los vinos que entran y salen. Además, es indispensable tener una buena disciplina y mantener una vigilancia sobre el desarrollo de los diversos vinos.

A cambio de lo anterior, que sin duda requiere un cierto esfuerzo, se obtiene la gran satisfacción de poder tomar los vinos en el momento óptimo de su evolución, aprovechar la ocasión de comprar los que no siempre están disponibles y poseer algunos cuyo precio se vuelva con el tiempo prohibitivo para adquirirlos.

Si en Bogotá se vive en un apartamento, la primera opción puede ser el depósito, que a casi todos corresponde en el sótano, y lo primero que hay que hacer es verificar, con un termómetro y con un hidrómetro, las condiciones de temperatura y humedad, incluyendo su uniformidad.

En cuanto al tamaño de la cava y la cantidad de vinos almacenados,, esto dependerá mucho del espacio aprovechable, los gustos y el consumo de cada cual, así como el presupuesto disponible.

La oferta de vinos en Colombia ha crecido considerablemente en los últimos años, por lo que hoy en día es posible probar la diversidad que ofrece la tierra alrededor del mundo.