Memorias del negocio del vino

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En el año 1987 tuve la fortuna de conocer  a Don Jorge Eyzaguirre Correa, emprendedor hombre de negocios quien había recuperado, tras la muerte de Salvador Allende,  sus tierras en Peralillo, Colchagua, Chile, donde plantó excelentes clones de Cabernet Sauvignon de los que logró un excepcional resultado con la vendimia de Los Vascos 1.984, cosecha acreedora de varios premios en Vinexpo, prestigiosa feria del vino que se realiza en Bordeaux, Francia.

Nuestra compañía representaba por ese entonces la casa de Eyzagurre Correa, viña adquirida por el Barón Eric Rothschild – propietario de Chateau Lafite - por allá en el año 89, gracias a lo cual establecimos una excelente relación personal con Rothschild y Gilbert Rokvam,  enólogo mayor de Lafite. 

Nos reuníamos con Eyzaguirre, Rothschild y Rokvam para celebrar la vendimia anual en Los Vascos. Jorge nos hospedaba en su esplendorosa casa de Peralillo donde disfrutamos de excelentes caldos de Los Vascos y por supuesto una que otra gota de Lafite. Luego de varias copas de buen tinto decidimos algún día un encuentro en Bordeaux, y así lo hicimos, organizamos una cena inolvidable en Chateau Lafite, excepcional noche que iniciamos con sendas copas de Pommery Brut. Imposible relatar la velada, necesitaría más de una página para narrar esta formidable experiencia.

Igualmente fuimos elegidos como importadores exclusivos de Champagne Veuve Clicquot, casa de la que guardo los mejores recuerdos. Dos personajes maravillosos de Clicquot guiaron nuestro interés en el tema del vino: Philipe Pascal, presidente de la casa y  Bernard Chappard, genio y figura hasta la sepultura; talentosos entendidos de las grandes ligas del mundo del vino con quienes recorrimos no solo la campiña francesa, sino muchos destinos del mundo donde usualmente nos juntábamos los elegidos  a departir y compartir experiencias.

De ahí la representación que obtuvimos del prestigioso Cognac Hine, una de las mayores exquisiteces que han empalagado mi paladar. Y... por supuesto, poco a poco, fueron desfilando por nuestras oficinas muchas casas interesadas en el mercado colombiano, razón por la cual decidimos, por política, no asumir el manejo de ninguna sin indagar en la propia fuente el carácter y la calidad de los viñedos y los vinos.

Conocimos entonces otros grandes hombres de la viticultura en el mundo, entre ellos a Pablo Morandé, merecedor de cientos de distinciones a nivel mundial, o a Edgardo del Popolo, uno de los gestores de Doña Paula en Argentina, también a Ignacio Recabarren y Jean Pascal creadores de Domus y Stella Aurea, sin olvidar a Alicia de Arizú fundadora de Viña Ailicia quién cultiva y cuida personalmente de sus 27 impecables hectáreas en Mendoza, Argentina.

Y el tiempo nos llevó luego a Eduardo Chadwick, Master en Vino graduado en Bordeaux luego de haber pasado por Oxford, socio de Robert Mondavi y creador de los viñedos Seña, Don Maximiano y Chadwick, vinos que en franca lid han logrado competir con el viejo mundo del vino en la famosa Cata de Berlín, cata a ciegas en la cual hemos participado junto con grandes críticos en la materia.

Nuestra relación con los viñedos va más allá del comercio, pues como líderes del concepto de buenvivir que nos ha caracterizado,  nos hemos integrado de manera profunda a la filosofía de cada viña, a su estilo, al carácter de su gente y obviamente al talante de sus vinos: Vega Sicilia, Torremilanos, Matarromera, Ornellaia, Frescobaldi, Ricasoli, Tres Palacios, MontGras, Carmen, Miguel Escorihuela Gascón, Joffré e Hijas, Doña Paula son parte de esta gran familia que hemos formado con el transcurrir de las cosechas.

Sería eterno mencionar a los enólogos y agrónomos que hemos visitado alrededor del mundo, hombres de personalidad férrea que han contribuido con su tiempo y su sabiduría, aportando desinteresadamente sus conocimientos a nuestra compañía y a nuestros funcionarios, cientos de personajes de quienes guardaremos siempre los mejores recuerdos y a quienes agradecemos de igual forma el habernos guiado a través de éste complejo y maravillosos mundo del vino.  

 

Julio Eduardo Rueda Riaño