Entre el buenvivir y la dolce vita

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LA BUENA VIDA LA SABE SACAR DE LA MANGA QUIEN NO SE COMPLICA. Ella no va en buscar mucha cosa, sino en encontrar algo simple, delicioso y cercano. Cautiva lo que puede entenderse y sentirse de muchas maneras y uno puede escoger cuál.

La felicidad es innombrable. Un instante se reconoce feliz cuando acaba de pasar. No acude cuando se le llama y llega de improviso como un viento fresco.

ANA MARÍA CANO

A YO ME PUEDO dar el lujo de despertarme con el canto del gallo –el de verdad-, sin pilas ni control remoto; disfrutar de una variedad de verdes, el olor fresco de la guayaba, la música tocada po’allá con triple por un zurumbático y el vaivén, el vaivén, el vaivén de la cola…, la cola de la vaca Juana, que si no se la amarra le pega en la cara. Eso es el buen vivir.

LA BOYACENSE

EN SABER QUÉ HACER CON EL CUERPO RADICA EL SECRETO  de la felicidad, pues ¿qué sería del alma sin un cuerpo que se la goce? La carne de cañón para la guerra debe convertirse en carne de luz para la vida. Me preparo  para pasar los últimos días de la historia entre la suprema embriaguez de los sentidos de la dolce vita y el dolce far niente del buenvivir.

JOTA MARIO ARBELÁEZ

EL BUENVIVIR ES EL DISFRUTE y es la plenitud del ser humano para gozar de los actos elementales de cada día. La dolce vita es el desbordamiento del ser humano para exprimir las uvas de la existencia.

BELISARIO BETANCUR Y

DALITA NAVARRO

MEJOR EL BUENVIVIR QUE ES UN CRITERIO; no la dolce vita, que es una pedantería. Criterio para dejar que te entre el relámpago de felicidad que te está buscando. Para asombrarse con la sutileza del azul cuando se despierta el día. Para percibir el olor que se desprende de aquella muchacha que viene allá. Para renunciar al bullicio ambiental de los falsos reflectores y engañosos protagonistas, y dejarse ir de anónimo por entre los recovecos de tu ciudad o por el solitario estéreo de una playa sin bronceador. Criterio para premiar la sobriedad en su batalla contra el consumo sin gusto.

HÉCTOR RINCÓN

YO SOY UNA “GOCETAS”; por consiguiente, prefiero el término “buen vivir”. Gozo con la comida, con la bebida, con la luz, con los sonidos,  con los buenos amigos, con los colores verdes del paisaje, con el canto de los pájaros… Soy pecaminosamente gocetas. La dolce vita a lo único que me remite es a la película de Fellini, con Mastroianni y Anita Ekberg.

ELVIRA CUERVO DE JARAMILLO