SINATRA, CON VOZ Y VOTO

el . Publicado en Varios

Más de cien años de música y estilo de los que se apropió, lo convirtieron en un personaje maravilloso. Relájese, tómese un buen whisky escocés y ponga un disco de Sinatra  a buen volumen.

Este productor, cantante, actor, activista político, y además controvertida figura pública, vivió intensamente y déjenme decirles “a su estilo”.

Fue una estrella legendaria y extraordinaria que cosechó éxitos, amó a las mujeres, las hermosas y sobrevivió a las muchas acusaciones públicas que se le hicieron. Heredó el estilo del popular Bing Crosby y le dio un sello personal inconfundible.

Y, como prueba de su gran conquista al mundo del entretenimiento, la Gran Manzana lo vio nacer y Hollywood lo vio morir.

Francis Albert Sinatra falleció en Los Ángeles la noche del jueves 14 de mayo de un ataque al corazón en el prestigioso Hospital Cedar Sinaí, a los 82 años de edad, y en compañía de sus hijos y su última esposa, Bárbara. Estaba muy lejos de Hoboken, ese pueblo de New Jersey en el que vino al mundo el 12 de diciembre de 1915.

Cierto es que en la figura de Sinatra encajan un sinfín de adjetivos: vividor, mujeriego, violento, cocainómano, mafioso, déspota, elegante, cariñoso, fiel a los suyos, genial. Frank Sinatra pudo ser muchas cosas, cierto es, pero para llevar la vida que llevó había que ser de muchas maneras, no fue un hombre al cual la vida le había regalado nada de los que tenía.

Su madre, una mujer trabajadora hija de un genovés tallador de piedras, quien tenía una educación superior a la de su marido, el boxeador Marty Sinatra, siempre dijo de Frank: “La música está no solo en su voz, está en sus venas”.

Mujeres nunca faltaron, desde su primera esposa, Nancy Barbasto, hasta su última mujer, la viuda de Zeppo Marx, pasando por su madre, Dolly, y su hija adorada Nancy Sinatra. Ah, y no podía faltar, la siempre codiciada y emblemática Marilyn Monroe.