AYER, HOY Y MAÑANA

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Después de doce años de obras, el público pudo en el 2.001 apreciar todas las salas que exhiben las colecciones permanentes.

Breve historia del museo

Uno de los primeros actos legislativos promulgados en la naciente república de Colombia, en julio de 1.823, fue la creación del Museo Nacional. Fueron sus gestores el Libertador Simón Bolívar y el general Francisco de Paula Santander, quien como vicepresidente sancionó la ley.

Durante más de un siglo el museo corrió con muy poca suerte, pues nunca tuvo sede estable y fue trasladado a diversos lugares de Bogotá: la Casa Botánica, el edificio de las Aulas – hoy Museo de Arte Colonial-, el pasaje Rufino Cuervo-infortunadamente demolido- y el Banco Pedro A López, y finalmente, a partir de 1948, ha ocupado como sede definitiva las instalaciones de la antigua penitenciaría de Cundinamarca, conocida entonces como el Panóptico.

El edificio del antiguo Panóptico

Sin lugar a dudas, el Museo Nacional de Colombia está instalado en uno de los edificios más singulares del país. Su construcción comenzó en 1874, con los diseños arquitectónicos del danés Tomás Reed, quien también diseñó el Capitolio Nacional. Tardó cerca de treinta años culminar esta formidable construcción, en la que estuvieron detenidos, junto a delincuentes comunes, muchos presos políticos de las contiendas civiles de final del siglo XIX y muy especialmente  de la Guerra de los Mil días.

No se ha podido establecer con exactitud quién fue el genio que propuso que el Panóptico fuera destinado a albergar las colecciones patrimoniales del pueblo colombiano: algunos adjudican esta propuesta a Matoño Arboleda, uno de los bogotanos que luchó para evitar su demolición, y otros aseguran que el pintor Gonzalo Ariza le sugirió esta magnífica idea a Laureano Gómez, presidente de la IX Conferencia Panamericana.

Las obras de adecuación de cárcel a museo se ejecutaron de manera vertiginosa entre 1946 y 1948: demolieron las paredes de las celdas, cambiaron los pisos de ladrillo tablón por madera y construyeron las áreas administrativas; cuando todo estuvo listo, se organizó la inauguración del museo para el 9 de abril, como uno  de los actos centrales de dicha conferencia. Los hechos violentos y vandálicos del Bogotazo impidieron que el presidente Mariano Ospina Pérez llevara a cabo la apertura. Un mes después, en un modesto acto, fue dado al servicio del Museo Nacional de Colombia.

Teresa Cuervo Borda, directora del museo entre 1946 y 1974, tuvo a su cargo la concepción museografía, la organización de las más significativas exposiciones temporales, la programación de conciertos y conferencias en el nuevo auditorio, la clasificación de las colecciones y la publicación de un completo catálogo sobre las mismas, libro que hoy en día es material de consulta de inmensa importancia. Todas estas actividades, durante los 28 años de su dirección hicieron que el museo ocupara un altísimo lugar en el ámbito nacional e internacional.

El museo renovado

Desde 1989, debido al paulatino deterioro del edificio por el sinnúmero de visitantes que día a día recorren sus espacios, se decidió la restauración integral del edificio, finalizando la totalidad de las obras civiles en el año 2000. El museo hizo un gran esfuerzo para no cerrar sus puertas en ningún momento, motivo por el cual la ejecución no fue tan rápida como se hubiera pretendido, a pesar de que los recursos no faltaron.

Hoy los proyectos que comprenden el Museo Nacional son de vital importancia, no sólo porque permitirán desarrollar armónicamente la renovación urbana del Centro Internacional de Bogotá, así como afianzar y promover su competitividad frente a similares en Latinoamérica, sino también porque será elemento prioritario para el reconocimiento cultural del país y para arraigar en los colombianos el sentido de pertenencia e identificación con su propia patria.