Señora Orquídea

el . Publicado en Varios

Catalogada como una de las plantas más complejas y vistosas la orquídea es el objeto de estudio de científicos y el motivo de preocupación de sus admiradores, quienes han empezado a llamar la atención en torno a los peligros que la rondan.

La vieja metáfora “las mujeres son como las flores” ha perdido mucho de su brillo. Pero en el caso de las orquídeas, sigue intacta. En unas y otras, la belleza es un atributo que sigue campante y por lo mismo despierta envidia y admiración; en ambas, los mejores ejemplos no están a la vuelta de la esquina, y por eso la codicia que suele asediarlos; en todas, la delicadeza es la regla de oro a la hora de tratarlas y conservarlas, porque de los contrario corremos el riesgo de perder el favor de sus encantos y compañía.

La familia de las orquídeas (orchidaceae) es la más numerosa y evolucionada del reino vegetal: entre 25 mil y 35 mil especies, distribuidas desde la Tierra del Fuego hasta las proximidades del Círculo Polar Ártico.

A semejanza de la historia de las mujeres, la historia de las orquídeas es larga y viene de lejos. Esa historia nos lleva a una nutrida lista de científicos y viajeros, tanto extranjeros como colombianos, que entregaron buena parte de sus vidas a la recolección y el estudio de orquídeas.  José Jerónimo Triana es el famoso nombre colombiano ligado al mundo de las orquídeas. Por haber sido el primero en encontrar un ejemplar, fue bautizada en su honor la Catleya trianne,  la flor nacional por excelencia, una especie nativa que se encontraba en abundancia en nuestro país.

Las orquídeas del género Catleya –al cual pertenecen otras sesenta especies, además de la trianne- son las más populares, el punto que las conocemos como flores de regalo. La mayoría son originarias de los Andes colombianos, crecen en las laderas entre los 600 y 1600 metros sobre el nivel del mar, en bosques húmedos con brisa suave, días calurosos y noches frescas. Durante las épocas de menor precipitación, obtienen el agua del rocío que humedece las raíces que se extienden en las ramas de los árboles o sobre las rocas. Allí, sobre las ramas y rocas, donde la luminosidad es mayor, siempre están las orquídeas.

La inflorescencia de la Catleya está compuesta por varias flores grandes y vistosas. Los pétalos son más anchos que los sépalos y el labelo – cuya importancia radica en que favorece la acción de los polinizadores- es grande, de colores más vistosos y envuelve la columna, donde se encuentran cuatro polinios.

Son 400 especies colombianas de un total de 3.500. La belleza de las orquídeas salta a la vista, en cada uno de las variedades, en la complejidad y rareza de sus flores, en sus caprichosas formas, colores y tamaños. Hay orquídeas diminutas que cabrían en un dedal y otras que superan el metro de largo.

A pesar de ese vasto universo, hay especies que –asegura el Jardín Botánico- será necesario repatriar. Por eso es necesario definir una estrategia para conservar y propagar las especies amenazadas, como una responsabilidad de toda institucionalidad ambiental, de las autoridades competentes, de los estudiosos, de los cultivadores, y de los admiradores de la planta.

Conocer los misterios de las orquídeas y enterarnos de la urgencia de su conservación, es casi una obligación de los colombianos.