LA REINA DE LAS SOPAS

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Las buenas sopas, como los buenos panes, son protagonistas de algunos de los momentos sublimes de la vida. Recuerdan el calor del hogar, las cocinas plenas de aromas de delicias preparadas con tiempo y amor. Por eso, en un día libre, pocas cosas son tan relajantes como una sopa con pan casero y una ensalada. Pero definitivamente la reina de las sopas es la de la cebolla. Su preparación es sencilla, más tiene pasos sagrados que aseguran su éxito. Para empezar, un buen caldo. Los vegetarianos, que no toman caldo de carne o pollo, pueden hacer un delicioso caldo con apio, papa, zanahoria y ajo. El secreto del caldo, sea de vegetales o de carne, es dejarlo cocinar sin hervir por lo menos una hora. Cuando el caldo se hace con pollo o carne, un chorro de vino seco le da el toque final al sabor. Antes de continuar con la sopa, el caldo debe enfriarse para remover el exceso de grasa, conservando únicamente el líquido claro. Una vez está listo, el resto es “coser y cantar”. Aunque cada cual tiene su propia receta en la que varían los tipos de licor o hierbas que se le agregan para hacerla másaromática, la siguiente es una de las favoritas de todos los tiempos.

SOPA DE CEBOLLA EN CAZUELA
Ingredientes
1½ libras de cebollas picadas finamente
3 cucharadas de mantequilla
1 cucharada de aceite de oliva
1 cucharadita de sal
¼de cucharada de tomillo seco
½ cucharadita de azúcar
3 cucharadas de harina
6 tazas de caldo o consomé
½ taza de vino blanco seco o de dry vermouth
Sal y pimienta al gusto

Preparación
Se fríen la mantequilla, el aceite, la cebolla y el tomillo por quince minutos en un sartén tapada. Luego se destapa y se deja a fuego moderado, se agregan la sal y el azúcar y se cocinan a fuego lento hasta que las cebollas se doren. Por último se espolvorea la harina y se cocina por tres minutos. Se agrega el caldo hirviendo, el vino y la sazón, y se deja a fuego lento o tapado parcialmente por 30 ó 40 minutos, removiendo de vez en cuando. Se tuestan seis u ocho pedazos de pan que se colocan en cada cazuela. Luego se vierte en cada una el caldo con las cebollas y un poco de brandy si se desea. Por último se les coloca una buena cantidad de queso gruyère y se llevan al horno a una temperatura de 375°F para que se gratinen.