VODKA Y SALMÓN

Escrito por buenvivir el . Publicado en Gastronomía

Inmaculado, puro y fuerte, el vodka de un golpe es el compañero fiel del salmón. No sólo tienen en común sus lugares de origen, las aguas puras y cascadas deliciosas en las que se desarrollan y crecen hasta llegar a nuestras mesas, sino la afinidad de fuerzas.

El vodka con el salmón se toma puro, frío, de un golpe, nunca a sorbos. El salmón con el vodka se come solo, puro, disfrutando cada bocado y combinando su sabor con la fuerza encendida del vodka.

Esta pareja es simplemente tan sencilla como transparente. No esconde nada, no debe nada. Tan sólo se complementa con la exquisitez de sus sabores, con las delicias que juntos aportan, respetándose mutuamente, sin más misterios. Su encanto radica en eso. Y ese encanto se prolonga en el paladar a cada golpe, a cada bocado.

La versatilidad del vodka da para algunas infidelidades. Según algunos expertos el papel del vodka es acompañar los platos típicos de Rusia. Se dice que es la bebida ideal para acompañar tanto el zakuski de carne (un plato elaborado a base de grasa de cerdo, jamón, gelatina de cerdo, gelatina de carne, entre otros) y el de pescado (con pescado astrakhan ahumado, caviar de salmón rojo, salmón del mar Blanco salado, salmón ahumado, entre otros), como el de vegetales (cohombros, repollo, provenzal estofado con carne y vegetales, manzanas marinadas, patilla, tomates, champiñones salteados y marinados, vinagreta, papas al vapor y arenques).

La razón principal para que el vodka sea el acompañante ideal de estos platos típicos es que la cocina nacional rusa tiene ciertas propiedades que moderan los afectos del alcohol.

Gracias a su condición incolora e insabora, combina perfectamente con todas las especialidades de los países nórdicos como pescados secos y salados, y carnes muy elaboradas y fuertes.

El vodka tiene status propio, y como el buen vino ha logrado vencer fronteras y culturas. Desde que empezó a destilarse, en las tierras del sol de media noche, gracias a una tradición centenaria que fue codiciada por guerreros y mercenarios que combatieron en las guerras europeas, su pureza, transparencia y calidad son las características que han conquistado paladares en todas las latitudes. Debe tomarse helado, en copa larga y delgada previamente congelada, para lograr un mágico efecto a la vista y grata frescura al paladar.