Encuéntrese

Parte9. Un concepto perdurable

el . Publicado en Descubra

Sorpresivamente marcas del mundo buscaron ser representadas por la compañía y fuimos complementando el portafolio. Introdujimos al mercado Los Vascos de Chile, vino elaborado con la dirección de Lafite Rothschild de Francia, poderoso argumento de ventas que acogimos como punta de lanza para competir. No era fácil: Los Vascos, imagen lógicamente española, producido por franceses, pero chileno.

Seleccionamos a los principales restaurantes del momento, acordamos que contarían con inventario de Los Vascos durante un buen período de tiempo. Obviamente las botellas vendrían contramarcadas, indicando que el establecimiento había sido escogido por su calidad y por tanto la Casa Rothschild se sentía orgullosa de haberlos elegido para el lanzamiento del vino en Colombia. Por coincidencia apareció en la sección de gastronomía de la Revista Time un artículo que mencionaba Los Vascos como vino revelación del nuevo Mundo; el viñedo no sólo lo había adquirido Rothschild, también había merecido una mención en la feria de vinos más importante del mundo: Vinexpo, Bordeaux, Francia.

Ni cortos, ni perezosos y conscientes de los pocos recursos para inversión publicitaria recurrimos a la tecnología, fotocopiamos cerca de 15 mil artículos a los que anexamos una carta remisora refrendada de puño y letra, el nombre de nuestra firma se unía a la de Rothschild; magia de mercadeo que surtió efecto inmediato. Los Vascos logró otro imposible; posicionarse por demanda y no por oferta.

De regreso en Londres visitamos con mi mujer la destilería de Charles Tanqueray, el aroma del enebro cautivó nuestra mente. El anfitrión del momento tuvo a bien invitarnos a almorzar en el Dorchester, donde recordé la reunión en Land Mark House y el costo de la llamada que hice a mis socios.

¡Regrese al sabor, Tanqueray Special Dry! Fue el eslogan desarrollado intencionalmente, era simple, no queríamos enfrentarnos al poder del vodka, bebida de moda por aquel entonces. La obligación de abrir botellas se multiplicaba y la compañía recibía ofertas de muchos rincones del mundo, situación que nos enfrentaba de nuevo con el tema financiero. Entre más crecíamos, más insuficiencia de capital de trabajo para atender la operación.

Pero un exquisito aroma como el de la ginebra sobresalía, las oportunidades llegaban por alguna razón ajena al factor económico. Descubrimos que en las negociaciones con compañías extranjeras el tema era intrascendental, jamás dudaron en extendernos crédito ilimitado y los tratos se hacían de palabra, confiaban plenamente en las estrategias de acción que presentábamos, algunas casas eran más complicadas que otras pero el punto de pagos o condiciones nunca fue impedimento. Muy seguramente este hecho sugirió la idea de centrar nuestro objetivo en desarrollar una empresa conceptual y no netamente industrial o de comercio, punto de partida del buenvivir, concepto inigualable que nos acompaña desde hace tantos años. Buenvivir: donde otros no lo ven.

 

Julio Eduardo Rueda Riaño