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Parte6. Otra "descomunal" idea

el . Publicado en Descubra

Una idea importada de Venezuela fue propuesta a la junta de Proinvertir 2.000. Se trataba de un producto que pintaba y estucaba simultáneamente. Sus resultados comprobados, según lo decía el proponente: En un pueblito en cercanías de Barquisimeto y otra, un caserío en las afueras de Maracaibo.

Los equipos requeridos para la producción eran de factura artesanal y de práctico ensamble; los insumos se producían en Colombia; sólo se requerían dos operarios, y lo realmente maravilloso era que la aplicación de Listuco, nombre que se le dio al invencible logro patentado en Venezuela, la podía hacer hasta un niño y además sobre cualquier superficie.

Hasta ahora los proyectos en que había invertido Proinvertir arrojaban balances positivos, se vislumbraba que llegaríamos al nuevo milenio con un grupo de inversionistas satisfechos y una empresa boyante. La decisión de la junta ante la idea de multi-nacionalizar el proyecto fue aceptada, se trataba de elevar a Listuco a su máxima potencia, cubrir las necesidades de los constructores desde México hasta Argentina.

Con el pasar del tiempo, los importadores aliados en el negocio de vinos y licores llevaban siempre al Bar de la Oficina a los proveedores de las viñas o destilerías que los visitaban. El bar ya era bar y almorzadero de la zona y el sitio resultaba muy atractivo por su ambiente.

Tardes inolvidables que finalmente nos abrieron las puertas del mundo; tardes y noches en que se fueron estableciendo relaciones de amistad y negocios con personajes de las principales destilerías: Los mejores whiskys, coñacs, ginebras, aperitivos y bebidas espirituosas; veladas en que se amplió la necesidad de ir más allá , de importar y representar nuestras propias marcas, de incursionar en el tema de la champaña, de los vinos finos, los whiskys añejos, los vodkas tri-destilados, las ginebras puras, los oportos, armañacs, pousse cafés, bíter y cordiales, el jerez, los cavas. Horizonte por descubrir, complejo y apasionante universo del que no se puede escapar jamás.

Un primer contrato de 200 unidades de vivienda popular fue firmado por Listuco, lo que motivó aplausos de los accionistas a la junta y hasta se pensó en fijar honorarios a sus miembros acordes con los resultados de Proinvertir 2.000. Además, el contrato serviría para proyectar internacionalmente a la empresa del nuevo milenio.

Concluido el trabajo, la gerencia general de la compañía constructora de vivienda popular invitaba a los propietarios del negocio de Listuco a conocer la recién inaugurada urbanización. Nos solicitaron, en lo posible, llevar fotos de los proyectos de Barquisimeto y Maracaibo, para comparar las bondades del producto aplicado a 2.600 metros de altura sobre el nivel del mar.

Una comitiva nos esperaba, el recibimiento fue tan corto e inexpresivo como el recorrido hasta la primera unidad de vivienda: La pobre casa destellaba cientos de grietas, causadas por el extraordinario producto del que Proinvertir 2.000 había adquirido patente y garantizado duración y resistencia máxima. Los tales honorarios previstos para los miembros de la junta, como los ahorros producto de la utilidad del negocio se desvanecieron de un soplo. Languideció la empresa del milenio y así los sueños de los socios inversionistas. Volvimos a ser sólo cinco.

 

Julio Eduardo Rueda Riaño