Encuéntrese

Parte12. Desplegando las alas

el . Publicado en Descubra

Nuevamente nos encontrábamos los socios fundadores, tendríamos que tomar decisiones de fondo que nos permitieran seguir adelante. Los intereses personales por efecto de la edad y las familias habían cambiado, uno de los socios vivía en el exterior, sus hijos cursaban estudios universitarios y se produjo una lejanía difícil de acortar. El inventor de las Oficinas llave en mano hizo lo que tenía que hacer y se vinculó de lleno al mundo académico del que siempre estuvo enamorado; en mi caso continué gestando el buenvivir y cultivé mi fascinación por el mundo del vino fino adquiriendo una seria colección de excelentes vinos del Nuevo y el Viejo Mundo.

Todo nació de nuevo en Río de Janeiro, asistía a la despedida de un gran amigo que por muchos años presidió la operación de Veuve Cliqcout para América Latina. Navegando en un velero, reencontré a un gran amigo del universo del vino que recién había plantado viñedos en compañía de un enólogo excepcional y muy reconocido en el mundo por la calidad de sus vinos, sus primeras cosechas habían salido al mercado un par de años antes.

La filosofía de la viña coincidía enteramente con la de buenvivir, lo que motivó un primer pedido de vinos finos, nos atreveríamos a importar a Colombia vinos de alta calidad y precio, reconociendo que el tema sería un nuevo reto por emprender, pues en nuestro país se hablaba del vinito de la casa o del fabuloso precio de ciertos vinos adquiribles en el mercado. Firmamos de palabra en el velero una primera orden por un contenedor de 40 pies, vendría copado de maravillosos vinos de Pablo Morandé, y de nuevo nos embarcamos en este fantasioso y fascinante mundo de los sentidos, sentidos que despiertos todos, alegran el espíritu y enriquecen el alma.

Cosecha de la tierra, fruta que con cuido y atención de relojero produce los más excepcionales caldos año tras año, cultivo de vid milenario, bebida que por tradición no ha faltado jamás en buena mesa, tintos y blancos de aromas infinitos, sabores indistintos que recuerdan la niñez, colores que brillan y traslucen denotando pureza y calidad, carácter que contribuye la tierra cuando entendida por el enólogo maestro, maderas de roble francés o americano que aportan vida y balance al líquido que se ha de beber.

Por fin la vida nos llevaba al concepto, a lo profundo, lo estético, lo artístico, a la necesidad de aprovechar los sentidos con que llegamos al mundo, al descubrimiento de la fascinación por el producto de la tierra y no de la banalidad de las marcas o la competencia por la posesión material. Llegábamos al nivel pretendido dentro de la búsqueda de la verdad verdadera, el vino nos daba la oportunidad de que el grito de buenvivir se irrigara de manera real y contundente, pues el vino es tan limpio como el concepto mismo, el vino no engaña, el vino es o no es, de ahí el descubrimiento de muchos, de ahí el punto de partida para enseñar a disfrutar en vida de lo que el cuerpo y la mente pueden digerir, de ahí la dicha de este nuevo reto.

Conmenzó entonces un intenso recorrido por el mundo, a la búsqueda de agrónomos y enólogos con quienes pudiéramos compartir la esencia de buen vivir, no se trataba de negocios, simplemente de elegir lo óptimo, elegir aquellos hombres y mujeres que entregados a cosechar la tierra produjeran de sí mismos lo mejor; viajamos a cientos de viñedos, recorrimos enormes extensiones de lejanas tierras polvorientas y, estando ahí, fuimos descubriendo poco a poco que el vino se trata de la eterna búsqueda, pues igual comprendimos la delicia de adorar la ignorancia en la materia, no habrá quién sepa de vinos lo suficiente, no existe en el mundo quién logre grabar en su mente el infinito universo de aromas y sabores producto de la tenacidad de esos perfeccionistas que cuando frustrados prefieran no mostrar sus cosechas.

Recorrimos Chile en toda su extensión, descubrimos ese Nuevo Mundo que desde los ochentas viene evolucionando de forma impresionante, viñedos extraordinarios cuya tecnología de punta permite la elaboración de formidables vinos Cabernet Sauvignon, Carmenere, Merlot, y otras tantas tintas, la frescura de los Sauvignon Blanc de los chilenos es excepcional, los Chardonnay de Casablanca insuperables, muchas otras variedades son hoy parte de la gran oferta del país austral.

Prestigiosas familias chilenas se unieron al concepto buenvivir y los argentinos despertaron del letargo, otras tantas viñas apoyaron el desarrollo de nuestra idea, todos sin excepción admiradores de Colombia. Actualmente se Completó la selección del Nuevo Mundo con los reconocidos vinos Chateau Montelena del Valle de Napa en California. Un gran abanico de variedades importadas al país.

De España necesitábamos convenir con las mejores viñas, de ahí la excelente relación con Vega Sicilia, Alión y Pintia, también con la familia Peñalba López y sus vinos Torremilanoss y Torre Albéniz, sin olvidar por supuesto a Víctor Redondo y su proyecto Durius, Haciendas de España, sus vinos son una amalgama del Nuevo y Viejo Mundo, Marqués de la Concordia y Magíster dos de sus maravillosas muestras. Hoy continuamos una seria selección de vinos de la Ribera del Duero y Rioja.

No podíamos dejar de importar lo mejor de la Toscana Italiana, nos unimos entonces a tres grandes familias cuya tradición en la materia es incalculable: Frescobaldi, Ricasoli, Ornellaia. Y como era lógico debíamos representar al Rolls-Royce de la cristalería, viajamos a Kupfstein Austria y nos reunimos con Georg Riedel, familia centenaria creadora de las más exquisitas piezas de cristalería especializada en vino. Riedel es la perfecta imperfección, sus copas elaboradas a mano despiertan como ninguna otra las características del vino atendiendo al diseño anatómico que corresponde a cada cepa específica. En Riedel el vino potencia sus cualidades.

El éxito de la estrategia centrada en la creación de la cultura vinícola a través de cientos de catas, como aquella que por primera vez se realizó en El Pórtico a la que asistieron 520 personas y a la que atendieron nueve enólogos del mundo, nos ha permitido abrir una bodega de Selección de Vinos de Guarda, cuya capacidad es de 3.647 botellas clasificadas y ordenadas como corresponde.

Hemos visto también la necesidad de abrir puntos de buenvivir especializados, ubicados estratégicamente donde los consumidores puedan detenerse con tranquilidad a estudiar los vinos finos y elegir la mejor selección para iniciar sus cavas en casa. Como punto de partida buenvivir abrió sus puertas en Bogotá, Chía, Cali, Medellín; alrededor de 200 referencias de vino están a disposición y personal altamente capacitado guía a los consumidores de manera profesional.

Y en un contexto donde cada día es mayor la velocidad a la que viaja la información de un ricón del mundo al otro, donde no hay telegramas sino twitter, en el que en los hogares de las nuevas generaciones es casi inexistente el albúm de fotografías familiares gracias a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y las redes virtuales, en el que con tan sólo un click lo "quiero y lo tengo". En esta revolución de las comunicaciones nace el proyecto de las redes virtuales de buenvivir; para estar en su oficina, en su casa, en su celular... en constante contacto con usted. 

Los viejos y los nuevos tiempos conservan en sus esencia el mismo "sabor": el espírutu fantástico del concepto "buenvivir: donde otros no lo ven".

 

Julio Eduardo Rueda Riaño